¿Regar el Desierto?

Como Colegio de ingenieros en Recursos Naturales nos parece importante relevar los siguientes aspectos de la discusión respecto a la idoneidad del plan experimental del gobierno para tener desierto florido todos los años:
1.- Es una medida con enfoque netamente económico, no existe un interés real por estudiar las especies que ahí viven, ni como funcionan las cadenas tróficas. Para tener de forma constante especies que de otra manera no es posible tener existen los jardines botánicos y los proyectos de conservación ex-situ.
2.- No se considera en ningún momento que la disponibilidad de agua en forma de riego no solo será utilizada por las especies autóctonas, las invasoras también podrían hacerlo, lo que podría generar un tremendo problema para el ecosistema.
3.- No contempla los impactos que tendrá el sistema de riego. Llevar agua a una zona donde es un elemento tan escaso generará un impacto ambiental innegable, independiente de si se extraerá desde napas subterráneas o desde desaladoras. Además, el riego por goteo genera gran cantidad de residuos y requiere gran mantención.
4.- El sistema está acostumbrado a ese tipo de vida. Generar floraciones de forma permanente generará cambios que podrían convertir al sistema en dependiente de la intervención humana.
Finalmente, como dijo Cristina Dorador «El desierto florido revela la vida invisible de Atacama. Regar el desierto es negar la vida misma».